Cancha
Resforestación Cancha
Nuestro objetivo es formar árboles completamente diferentes: esbeltos, altos, de ramas cortas y delgadas. Para lograr esto se necesita partir con una densidad alta y progresivamente ir reduciéndola hasta llegar a la definitiva.

Estimados Socios,

Tal como se comunicó con anterioridad, hace un tiempo se tomó la decisión de reemplazar los viejos árboles de pino insigne (Pinus radiata) de nuestra cancha por plantas de coníferas en general y del propio pino insigne en particular. La única opción para que este reemplazo funcione, es operar sobre la base de bloques.

Un bloque es, en nuestro caso, una superficie de entre 2000 y 4000 m2 en donde se aplica tala rasa, vale decir se cortan todos los árboles de éste. ¿Por qué cortarlos todos? Porque las coníferas en general y el pino insigne en particular son especies llamadas intolerantes, es decir necesitan plena luz solar para prosperar. Creciendo bajo el dosel (copa de otros árboles) se forman plantas delgadas y raquíticas, que terminan suprimidas y tienen vida corta.

Una vez abierto el bloque viene la plantación y aquí la densidad inicial es un punto clave. No se puede plantar, si se persigue la formación de árboles de tronco único y largo, a distanciamiento tipo 12 mt x 12 mt o similar. Lo que se conseguiría con ello son plantas de tronco corto y copa abierta, de brazos gruesos, largos y pesados, y finalmente de escasa altura.

Nuestro objetivo es formar árboles completamente diferentes: esbeltos, altos, de ramas cortas y delgadas. Para lograr esto se necesita partir con una densidad alta y progresivamente ir reduciéndola hasta llegar a la definitiva.

Por ejemplo, en el caso del bloque intervenido entre los hoyos 2 y 3 azul, probablemente el número final de árboles será más menos la mitad del número inicial.

Con estos antecedentes, esperamos aclarar las dudas generadas con este necesario y fundamental proceso de renovación de nuestro bosque.

La Gerencia